Puerto Rico: un país socialista en negación

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Puerto Rico es un país sumamente interesante cuando se refiere a su mentalidad política y cultural obviamente influenciada por las doctrinas imperiales de los Estados Unidos. Actualmente es fácil saber que somos un país capitalista pues es el sistema económico predominante en todo el mundo. Aun así, gozamos de muchas características socialistas como las uniones de empleados, convenios colectivos, ayudas económicas entre otras cosas. También es importante destacar la lucha interna que se vive entre el neoliberalismo y rasgos socialistas dentro de nuestra cultura política. Teniendo estos temas en mente, adentrémonos en la compleja mentalidad sociopolítica del puertorriqueño.

El neoliberalismo es una característica natural del capitalismo pues este fue la base impulsora de este sistema económico. Este neoliberalismo no solo fue impulsor del capitalismo sino conjuntamente de la revolución industrial y responsable de todos los avances que hoy conocemos. El neoliberalismo no es otra cosa que el sector privado controlar toda industria sin reglas de juego, en pocas palabras el sector privado por la libre. En 1930 ocurre la Gran Depresión, que es el colapso del capitalismo conservador o neoliberal según algunos autores. Como una movida ingeniosa del mismo sector privado le permite al gobierno interactuar y establecer reglas de juego. Aquí nacen los salarios “justos”, el salario suplementario, el Departamento del Trabajo, el seguro social, los cupones de comidas, incentivos, en fin; nace el capitalismo moderno.

Dentro de la cultura política de Puerto Rico y tras la creación del Partido Nuevo Progresista (PNP) a finales de la década de los 60, en el país toman fuerzas las ideas conservadoras. Tras finalizar la guerra fría culminan las campañas de miedo contra el comunismo cambiando parcialmente las ideas políticas de aquel entonces. Ahora tenemos un partido que cuando toma el poder en su plan de desarrollo económico incluyen la privatización (neoliberalismo con otro nombre) como motor económico para el país. Pero vemos a su contra parte el Partido Popular Democrático (PPD) utilizar y aferrarse a las características del capitalismo moderno que hoy día están asfixiando al sector privado. Es aquí donde se inicia una guerra campal política y moral en las ideas políticas de los puertorriqueños, batalla que ha durado más de 50 años.

Hoy tenemos a un Puerto Rico con ideas políticas bastante desorganizadas y un sistema gubernamental un tanto confuso producto de la diferencia entre el PNP y el PPD. Es fácil notarla pues cada cuatrenio trae un cambio de gobierno total junto a la imposición de las ideas del partido que haya ganado las elecciones. Es por lo antes mencionado que Puerto Rico tiene tantas características mezcladas de dos sistemas políticos contradictorios como lo es el capitalismo y el socialismo.

Puerto Rico goza de muchas características socialistas obvias a las cuales se niegan a renunciar al igual que no reconocen la existencia de ideales socialista en su cultura. Esta negación viene de las campañas constantes anticomunistas y socialistas por parte de los conservadores y del gobierno estadounidense durante la guerra fría. Existe un miedo producto de estas intimidaciones al socialismo al nivel que en la cultura política de este país se le ve como monstro destructivo y solo mencionar el socialismo es condenado inmediatamente. Algo ilógico pues si evaluamos conscientemente a Puerto Rico vemos socialismo en todos lados e inclusive la gente no quiere dejar ir esas características socialistas. Una característica socialista impregnada en la cultura de este país lo es el monopolio gubernamental. Por ejemplo, vemos como dentro de la cultura social estamos aferrados a ello sobre servicios esenciales como la energía eléctrica y el agua potable, monopolios que se mantienen hoy día. De hecho, en nuestra historia el gobierno sostenía un monopolio sobre la industria telefónica y cuando se vendió la Puerto Rico Telephone Company (perteneciente al gobierno) se dio una serie de protestas violentas dejando personas heridas y muertas todo porque el gobierno decidió dejar ir este monopolio. Lo mismo ocurre cuando se propone deshacerse de los otros monopolios. Vemos esta misma indignación cuando el gobierno viola convenios colectivos o atenta en contra de las uniones, características importantísimas del socialismo que vemos en nuestra cultura. Aun así, tenemos una constante negación y temor histérico sobre el socialismo.

Esta doble moral dentro de la cultura política juega el papel principal junto a las malas administraciones para la crisis económica de 73 mil millones de dólares que atraviesa el país. Tenemos dos ideales contradictorias que están frenando terriblemente el progreso en el país. Lamentablemente en las condiciones coloniales a las cuales estamos sometidos no nos permite mantener saludablemente la misma mentalidad política. Es tiempo de decidir que rumbo queremos tomar para que el país pueda salir de la crisis atropellante que vivimos hoy. Esto incluye decidir y establecer claramente una nueva mentalidad política sobre ser capitalistas o socialistas acompañado de la resolución de nuestro estatus colonial de manera real y contundente más allá de promesas políticas falsas y cuentos de hadas.

 

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