Mejor cuidado para nuestros padres envejecientes

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Cuando nuestros padres alcanzan una edad madura y requieren un cuido que sea digno de las contribuciones que estos han hecho a la familia y sociedad, muchos hijos tienden a olvidar que simplemente los roles por naturaleza deben ser reversados.  Cuantos nos tomamos el tiempo de mirar hacia atrás y recordar que desde nuestra infancia nuestros padres perdieron muchas horas de sueño si nos enfermábamos, si teníamos algún dolor, dándonos la comida en cucharadas hasta que pudimos comer por si mismos, dándonos amor y haciéndonos sentir protegidos y seguros. Sencillamente a la vez que los padres llegan a una edad avanzada requieren un cuido con sensibilidad y asegurar que estos se sientan protegidos, amados y que como hijos o familiares no le hemos fallado.

En épocas pasadas el cuido de nuestros padres se le dejaba a la mujer en el hogar porque esta no trabajaba o algún vecino que se tomaba la responsabilidad con mucho amor de “ponerles el ojo a nuestros padres” mientras íbamos a trabajar o hacer algún quehacer.  Es claro que en estos tiempos esa estructura de base en las comunidades no existe por las exigencias socioeconómicas existentes.

No obstante, en tiempos contemporáneos nuestros hijos recurren al cuido de nuestros padres y envejecientes en Centros u Hogares de Cuido Diurno o de larga Duración.  En el momento de decidir dónde vamos a confiar el cuido de nuestros padres envejecientes la decisión no debe ser diferente al cuido que buscamos para nuestros niños infantes o edad preescolar.  Los siguientes factores deberán de tenerse muy en cuenta en la búsqueda e identificación de lugares para la permanencia de nuestros padres envejecientes bien sea cuido diurna o de larga duración:  Supervisión, calidad de cuido, dietas, programas o actividades, credenciales del centro u hogar lo mismo que de su personal médico y de apoyo, tamaño del espacio, sistema de seguridad, emergencias, etc.

En nuestra isla, existe una gran cantidad de estos lugares donde se prestan toda clase de servicios y no dudo de que sean excelentes.  Ya que estos centros u hogares representan una forma lucrativa para los auspiciadores, muchos se esmeran por entrar en cumplimientos con las leyes y regulaciones estatales y federales a la vez que se adhieren a políticas públicas internas de gran sensibilidad en el cuido de nuestros envejecientes.  Por otro lado, lamentablemente se han visto los reportes de muchos casos donde los derechos de nuestros envejecientes han sido violados por ser objetos de abuso físico y mental.  He pasado por muchos de estos lugares y me ha llamado la atención como los envejecientes han sido privados de su libertad.  Es triste verlos asomados agarrados de los barrotes de una ventana o un balcón mirando hacia fuera y dando la sensación como si estuvieran en prisiones de segunda clase. Por eso debemos buscar estos lugares que reúnan los requisitos por ley y que respondan a las necesidades de nuestros padres con detenimiento tal como si fuéramos a buscar un lugar para confiar el cuido de nuestros hijos.

Hace unos meses asistí a la inauguración del Hogar Pura Vida en Higuillar en Dorado, PR bajo la administración del Dr. Luis González y María de los Ángeles.  El Dr. González fue el arquitecto del concepto del Hogar Pura Vida donde ha vaciado su visión de un hogar donde nuestros envejecientes tengan un cuido digno como seres humanos y digno de las contribuciones que estos han aportado a la familia y la sociedad.  El Dr. González rehusó llamarle meramente un “centro sino le llamo “hogar” con la idea de recrear un ambiente personal para los envejecientes.  Es un espacio amplio, estilo campo donde los envejecientes tendrán la más alta calidad de cuidado médico y profesional, nutrición y actividades amenas para los participantes. Además, estos envejecientes tendrán la oportunidad de caminar por los alrededores acompañados por el personal bien sea por si mismos o en silla de ruedas para echar maíz a las gallinitas, recoger sus huevos, también hay varios otros animalitos y arbustos y árboles que les distraerán en grande.  El personal es simplemente muy bien preparado y altamente sensible a las necesidades de los envejecientes envueltos en el programa. En estos tiempos de austeridad económica estos son asuntos que se deben de evaluar y balancear bien cuando se trata de nuestros envejecientes.  No estaría mal que los ingresos que reciben nuestros envejecientes sean invertidos en un lugar donde estos vivan la etapa avanzada de su vida en forma digna y merecedora. Sobre todo, no olvidar que al envejecer nuestros padres los roles se reversan. Hagámoslo con mucho amor y con la más alta dignidad.

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